Logo blanco
Logo
¿Qué necesitas?

La Pérgola de las Flores: un clásico nacido en el corazón de Santiago

Un día como hoy, en 1960, se estrenó en la Sala Camilo Henríquez de Santiago La Pérgola de las Flores, una de las comedias musicales más emblemáticas del teatro chileno y una obra que, hasta hoy, forma parte del imaginario cultural del país.

El guion fue escrito por Isidora Aguirre y contó con la dirección de Eugenio Guzmán, composición musical y letras de Francisco Flores del Campo y arreglos musicales del reconocido pianista Vicente Bianchi. El elenco se componía de 35 actores y actrices

El elenco, compuesto por más de treinta actores y actrices del teatro ensayo de la Universidad Católica de Chile, destacando entre ellos Silvia Piñiero, Ana González y Carmen Barros, rápidamente traspasó el escenario, convirtiéndose en un fenómeno de gran alcance en la escena cultural de la época y alcanzando incluso proyección internacional.

Esta obra, ambientada en las primeras décadas del siglo XX, relata la historia de Carmela, una joven que llega a Santiago desde el campo, a trabajar con su madrina en la pérgola de las flores. Rosaura, su madrina, se entera del proyecto de ensanchar la Alameda el cual pone en peligro su lugar de trabajo. Las pergoleras luchan para salvar la pérgola a través de protestas y esfuerzos para aliarse con la elite e influir el voto del alcalde en el proyecto, mostrando así el contraste entre la tradición y la cultura de campo versus una aristocracia que miraba a Europa como referente de modernidad y urbanismo.

La obra tiene un fuerte anclaje en un anclaje en un lugar real. La pérgola original se ubicaba en plena Alameda, frente a la Iglesia de San Francisco, y tuvo su origen a comienzos del siglo XX, cuando floristas ofrecían sus productos a los fieles que salían de misa los domingos. Con el tiempo, ese espacio —entre calles Estado y San Antonio— fue tomando forma hasta que en 1910 el alcalde les otorgó mesones, consolidándolo como el mercado de flores oficial de Santiago. Más adelante, en 1927, y por impulso del entonces ministro de Hacienda Pablo Ramírez, se construyó una estructura definitiva con pilares y puestos establecidos. Así, la pérgola no solo se convirtió en un centro de comercio, sino también en un lugar de encuentro y vida cotidiana para la ciudad.

Con el paso del tiempo, este espacio fue transformándose. En 1948 la pérgola fue trasladada desde el centro hacia la ribera norte del río Mapocho, donde las floristas continuaron su trabajo, manteniendo una tradición que ha logrado proyectarse hasta hoy. Incluso en su ubicación actual, sigue siendo un lugar reconocido, vinculado a la identidad urbana de Santiago.

Uno de los aspectos más significativos de la obra es su proceso de creación. El texto original fue iniciado por Santiago del Campo, pero fue Isidora Aguirre quien, tras investigar en archivos la historia de Santiago, revisar publicaciones de la época y conversar directamente con las pergoleras, construyó la versión definitiva. Este trabajo permitió dar forma a una historia que, si bien es ficción, recoge elementos reales de la vida social y urbana de la ciudad.

A más de seis décadas de su estreno, La pérgola de las flores continúa siendo representada en teatros, colegios y espacios culturales a lo largo del país. Sus personajes, sus canciones y su lenguaje siguen presentes en la memoria colectiva, reflejando una forma de vida, de habitar la ciudad y de entender la cultura popular.

Recordar su estreno es también una forma de volver sobre esos espacios y reconocer en ellos parte de la historia de Santiago. Porque en la pérgola, más allá de la ficción,  se cruzan oficios, tradiciones y relatos que forman parte de nuestra identidad.