¿Sabías qué?: El 26 de agosto se celebra el Día del Profesor Normalista en Chile

El 26 de agosto se celebra en Chile el Día del Profesor Normalista, en homenaje a quienes fueron formados en las históricas Escuelas Normales, instituciones que durante más de un siglo prepararon a los maestros de la educación primaria. Su rol fue decisivo en la construcción de la educación pública nacional y en el acceso al conocimiento de generaciones de chilenos y chilenas.
El modelo de formación de maestros normalistas tiene su raíz en la Europa del siglo XIX, particularmente en Francia, y fue adoptado en Chile a partir de 1842, cuando se fundó en Santiago la Escuela Normal de Preceptores. Este hecho, ocurrido durante el gobierno de Manuel Bulnes, marcó un antes y un después en la historia educativa del país. Hasta entonces, la docencia se ejercía sin una preparación formal y el nivel de analfabetismo era muy alto.
La creación de la Escuela Normal buscaba dotar al país de un cuerpo docente preparado en métodos pedagógicos y disciplina académica, con el fin de extender la enseñanza de la lectura, la escritura y las matemáticas básicas a la mayor cantidad posible de estudiantes.
Un paso fundamental ocurrió en 1854, con la inauguración de la Escuela Normal de Preceptoras. Desde entonces, las mujeres comenzaron a integrarse como protagonistas de la educación nacional. La docencia se transformó en una de las pocas profesiones que les ofrecía posibilidades de formación superior y participación en la vida pública.
Las profesoras normalistas jugaron un papel central en la alfabetización, en la transmisión de valores y en la apertura de oportunidades para niñas y jóvenes de todo el país, reafirmando la importancia de la educación como herramienta de transformación social.
El profesor normalista no solo enseñaba materias básicas, también se transformaba en un referente ético y cultural de su comunidad. En pueblos y ciudades, y sobre todo en zonas rurales, los normalistas eran muchas veces la figura más instruida del lugar, portadores de libros, conocimientos y valores ciudadanos.
Su misión trascendía la sala de clases: cumplían un rol comunitario, fomentando la organización local, la cultura y la participación. Eran vistos como “misioneros laicos” de la educación, capaces de llevar alfabetización y formación integral a las nuevas generaciones.
Durante el siglo XIX y gran parte del XX, las Escuelas Normales se expandieron en distintas regiones, formando a miles de docentes. Sin embargo, hacia mediados del siglo XX se inició un proceso de cambio. Diversas reformas educativas comenzaron a trasladar la formación docente hacia instituciones de educación superior, con el objetivo de actualizar los planes de estudio y dar un nuevo marco a la profesión.
En 1974, este proceso se consolidó con el cierre de las Escuelas Normales, lo que puso fin a más de un siglo de trayectoria y abrió paso a un nuevo modelo de preparación pedagógica en el ámbito universitario.
Aunque desaparecieron como instituciones, el legado del profesor normalista sigue vivo. Cientos de miles de chilenos y chilenas recuerdan a sus maestros de escuela primaria como las primeras figuras que les enseñaron a leer, escribir y pensar críticamente.
En sus métodos, en su disciplina y en su vocación social aún se reconoce un modelo de educación centrado en el respeto, la equidad y la formación integral. Los estudios recientes, como los realizados por el académico Luis Riveros Cornejo, han vuelto a poner en valor la importancia histórica y cultural del normalismo, destacando su aporte en la construcción de ciudadanía y cohesión social.
Recordar cada 26 de agosto a los profesores normalistas es reconocer a quienes, con recursos limitados, pero con gran convicción, contribuyeron a ampliar la educación y a sentar las bases del sistema escolar chileno. Su huella permanece en la memoria colectiva y en los valores que inspiran aún hoy la labor docente.
Celebrar el Día del Profesor Normalista es rendir homenaje a los maestros que dedicaron su vida a formar generaciones, cimentando con esfuerzo y vocación los pilares de la educación pública en Chile.