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Sobre el Roto Chileno

Fecha de Publicación : Jueves 19, enero, 2012

En Cultura y Patrimonio

Un héroe, un hombre de esfuerzo, un tránfuga o un ordinario, son algunas de las tantas significaciones que tiene la palabra “roto”. Como estamos celebrando la Semana del Roto Chileno, les dejamos a continuación un artículo que revisa sus distintas acepciones.

Por Ana María Moya y Juan Jiménez U. Extensión Museo de Santiago – Casa Colorada.

La palabra “roto”, como término usado para referirse a cierto grupo social, tiene sus orígenes en los primeros tiempos de la Conquista, cuando los españoles que viajaban desde el Reino de Chile al Virreinato del Perú, lo hacían en condiciones muy precarias, vestidos de modo haraposo y con escasas provisiones, lo que hizo que los llamaran “los rotos” de Chile.

El escritor y folclorista Oreste Plath, plantea que “el roto” adquiere un aura mítica en el alma nacional y que en el fondo, el término se emplearía para englobar a la gran masa popular chilena, que sólo a mediados del siglo XIX adquiere visibilidad, pues hasta ese entonces la oligarquía había privado al bajo pueblo de todo protagonismo social.

Juan Godoy, en su “Breve ensayo sobre el roto”, carga el término con una serie de características: “Tomemos, simplemente,  el camino directo a nuestro  propio corazón, al  corazón del roto. Y mi primera nota es su angurrientismo, un puro exceso vital. El roto no deja nada en el plato de la vida. Se lo come todo en un día. Come en  exceso; bebe en exceso; ama en exceso; muere en exceso. Y de aquí su radical confianza en sí mismo. Para él, lo inmanente se ha hecho trascendente por el vivir pleno del instante. Y de aquí arrancan todas sus virtudes y defectos”.

Hasta mediados del siglo XX, persistía la costumbre entre los intelectuales de hacer diversas apologías sobre este tipo humano, plenamente identificado con el mundo popular chileno. Raúl Francisco Jiménez, en un artículo de la revista “En viaje”, de 1962, se extiende en una descripción del roto, como tipo social único y con cualidades sobresalientes:

“Descubierto así el roto como el personaje típico de Chile, sólo podría compararse con el cockney londinense o el gavroche parisino. Andre Maurois ha dicho de él que “es un hombre pobre, con rasgos de caballero, generoso, valiente, patriota, siempre dispuesto a correr aventuras peligrosas o hacer trabajos difíciles”.

Según Jiménez, los oficios del roto son múltiples “y en cada una de sus faenas pone mucho de sí mismo. Si ha horadado las entrañas durísimas de las rocas para formar los túneles que acercan las distancias y aceleran el progreso. Si la pampa salitrera y salitrosa le reclama en la desolación pampina y tamaruguera, o le invita la puna atacameña con sus piedras metalíficas argentadas, áureas o cobrizas, no vacila en entregar el torrente musculoso de sus brazos y la espléndida nervadura de su torso de titán. Es el marinero hermano de la rosa de los vientos y conocedor inigualable de sus rutas. Es el pescador que, mar adentro, coge en sus redes pescas milagrosas, mientras las olas, reventando en blancos vellones de espumas, confidencian con los astros y planetas”.

Pero paralela a esta visión romántica del roto, está la imagen del mundo de los pobres, hacinados en rancheríos o conventillos, víctimas de la viruela o el tifus, retratados en la literatura de la “Cuestión Social” y en obras señeras como “El Roto”, de Joaquín Edwards Bello.

La historiografía clásica, destacaría el vigor y la tenacidad del roto chileno, reservándole un sitial protagónico en el triunfo obtenido por la República de Chile en la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. Oreste Plath, con el pecho inflamado diría:

El roto se hizo milico en la batalla de Yungay, el 20 de enero de 1839. Esta batalla se dio con ejércitos reclutados entre los “descamisados”, sin preparación militar, sin uniformes, a base de puro corazón. El triunfo de Yungay es el del “patipelado”, el del pueblo descalzo. Indudablemente, constituyó la exaltación del “roto”; aquí se lució, mostró sus condiciones, su fiereza para pelear; de ahí que el 20 de enero sea el “Día del Roto Chileno”, en cuyo monumento se lee: “Chile agradecido de sus hijos por sus virtudes cívicas y guerreras”.

Revisa las actividades de la Semana del Barrio Yungay.

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