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Meiggs: la cuadra de los precios bajos

Fecha de Publicación : Jueves 6, octubre, 2011

En Cultura y Patrimonio

Disfraces de huaso, máscaras para Halloween o simplemente una mochila para ir al colegio. Eso y mucho más se puede encontrar en las tiendas del Barrio Meiggs, lugar con más de un siglo de historia, que tiene todo aquello que buscas y a precios más que convenientes.

Por María José Ahumada y Tomás Gutiérrez | Fotos: Juan Francisco Lizama.

En plena Alameda, en el límite de las comunas de Santiago Centro y Estación Central, se encuentra una calle que da origen a uno de los sectores comerciales más prósperos de la capital. Se trata del barrio Meiggs, un pasaje cerrado y transitable, que durante décadas se ha destacado por tener una variada oferta de productos a módicos precios.
El sector le debe su nombre al estadounidense Henry Meiggs, quien llegó a probar fortuna a nuestro país a mediados del siglo XIX. Uno de los grandes aportes del empresario fue la construcción de algunos de los trazados del ferrocarril de Chile, como las líneas que unen el Maipo y San Fernando y la que va desde Santiago a Quillota. Pero quizás uno de sus gestos más significativos fue la donación de parte de sus tierras ubicadas en Estación Central, donde tenía una lujosa quinta de veraneo. En estos terrenos, los cuales fueron loteados en 1872, se encuentra una de las principales zonas de comercio mayorista de la capital: el Barrio Meiggs.

A OJOS CERRADOS

Una de las primeras familias en establecerse en el lugar fueron los Naser, quienes llegaron al barrio Meiggs en 1920 provenientes del Medio Oriente. Con muy pocos recursos, el clan levantó un pequeño negocio de productos textiles, rubro que dejaron para dedicarse a la venta de artículos escolares y de oficina. La empresa Dimeiggs, fundada en 1937, con el tiempo se ha convertido en una de las mayores distribuidoras en esta área y hoy cuenta con una veintena de locales en el sector, además de otra buena cantidad a lo largo del país.

Otro ejemplo de un negocio que ha logrado expandirse es el de la importadora china Li-Hua Ltda., que cuenta con una serie de locales en las calles Bascuñán Guerrero, San Alfonso y Sazié, donde venden distintos productos de cuero como cinturones, billeteras, monederos y suspensores. En uno de esos locales trabaja Sun Junsheng, quien llegó desde China hace siete meses. Según cuenta, apenas le ofrecieron la oportunidad de trabajar, no lo pensó dos veces y aceptó. “Tomé clases de español sólo una semana antes de venir a Chile”, dice. Lo que más le ha costado de la experiencia, además de aprender el idioma, fue dejar atrás a sus amigos y familiares. “Ellos viven en China y no sé cuándo los veré otra vez”.

La historia de Sun no es muy distinta a la de muchos de sus compatriotas que, sin conocer muy bien el país que los acogería, hicieron sus maletas y emprendieron el largo viaje de Asia a Sudamérica. Buena parte de ellos vive en el edificio que fue construido hace cuatro años atrás en la calle Conferencia, el cual alberga a unas 320 personas, de las cuales 250 son orientales que han llegado a Chile para apostar por el negocio. Sin embargo, ellos no son los úicos. El resto de los residentes son de países como Argentina, Colombia, Perú y Bolivia. A pesar de las distintas nacionalidades, todos tienen algo en común: son comerciantes que apostaron todas sus fichas en el Barrio Meiggs para mejorar su calidad de vida.

DE TODO UN POCO

 

Una de las cualidades que comparte la gran mayoría de los negocios de Meiggs es que ocupan el sistema de venta al por mayor, táctica que les ha sido de gran ayuda para lograr la expansión. Ejemplo de lo anterior es la perfumería Maicao, que desde 1978 abastece con sus productos a farmacias y otros negocios, o la confitería Fruna, que gracias a la excelente acogida que tuvo desde un comienzo, pudo propagarse por todo el país, lo que incluso la llevó a explorar el rubro de los helados, creando su propia marca.

Perpendicular a Grajales se encuentra la calle Conferencia, en donde se instala un mercado que forma parte de las muchas de curiosidades que hay en el Barrio Meiggs. Entre los productos que éste ofrece, están los frutos del país, animales vivos –donde destacan las gallinas, patos y conejos– y también las pieles de los animales, donde llaman la atención los cueros para hacer instrumentos musicales. Más cercana a la Alameda está Salvador Sanfuentes, en donde se concentra la mayor cantidad de chilenos que trabajan en el lugar. Si bien desde su creación el barrio ha ido progresando poco a poco, no fue sino hasta la última década que se dio un aumento explosivo del número de tiendas instaladas en el lugar. Sólo en ese periódo el comercio se triplicó, llegando a los 3.000 locales con patentes comerciales que hay en la actualidad, cifra que sigue incrementándose.

Es por esto que se han debido tomar una serie de medidas para resguardar la seguridad de los miles de transeúntes que llegan día a día. La más importante de ellas fue la inversión de 7 millones de dólares hecha por el Municipio en conjunto con una asociación de comerciantes, los cuales se usaron para mejorar la luminaria, la contratación de guardias privados y la instalación de un enrejado para impedir el acceso durante la noche. De esta forma se pretende proteger a locatarios y consumidores, y asegurar la prosperidad de esta emblemática zona de la capital.

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